TIERRA SANTA CHALLENGE 

ETAPA 26 - VIA DOLOROSA

Estimado peregrino:

Como te vas dando cuenta, cada día toca algo esencial de la historia de la salvación, de la historia de tu salvación y de la mía.

Sin embargo, la expresión “vía dolorosa” parece que no tiene nada que ver con la “salvación”, “liberación”, “plenitud, “felicidad”. Pero si tú eres padre o madre, quizás sepas de primera mano que tu dolor ha supuesto muchas veces vida para tus hijos. Es decir, sacrificio, incomodidad, noches sin dormir, riesgo a contagios, desvelos… han sido necesarios para que tus hijos hayan salido adelante. Pero lo mismo si eres médico, enfermera, profesor, empresario, barrendero, agricultor… El amor y el dolor, lejos de constituir una paradoja, son, en ocasiones, las dos caras de una misma moneda. Por eso, en la etapa de hoy, por favor, no busques la sangre del reo, no te quedes en las heridas de los látigos o de la corona… Jesús no nos salvó por lo mucho que sufrió. Jesús nos redimió por su amor que, eso sí, conllevó la entrega total.

No seamos cristianos doloristas. No caminemos por la Vía Dolorosa como si no existiera la Resurrección. Basta de masoquismos estériles. Nosotros acompañamos al Señor de la Vida; al que creció en Nazaret, convivió con sus amigos en Galilea, al que tuvo experiencia de ser hijo de Dios de una manera única; al que se desvivió por mostrar el Reino de Dios con sus parábolas, signos y estilo de vida; y al que, por ti y porque te ama REALMENTE, se dio hasta el final. El amor salva. El dolor por el dolor es una enfermedad psiquiátrica.

Y aunque todos tengamos una “pedrada” interesante, algo de salud psíquica y espiritual tenemos para irnos dando cuenta que el amor nos plenifica como personas. Así que, por favor, empecemos la ruta por la Vía Dolorosa pero solo si te pones en “modo amor”.

Ánimo y EUNTES.

  1. Vídeo. Vía Dolorosa

¡Vuelve Manuel! Sí, algunos ya lo estabais pidiendo, pero es que ha tenido que ir a la peluquería estos días. Con él siempre aprendemos mucho y nos sitúa perfectamente en el lugar que visitamos. Hoy será el recorrido que hizo Jesús con la cruz hasta el monte Calvario.

2. Jesús y el sufrimiento

Rebeca Heredia, responsable de Cáritas Joven, tan cercana a la realidad sufriente, más aún en este tiempo de crisis sanitaria, nos ofrece una reflexión sobre cómo afrontó Jesús el sufrimiento.

3. Propuesta orante. Vía Crucis de Hakuna 

Hakuna nació en 2003 gracias a la inspiración del sacerdote José Pedro Manglano. Los ratos de oración que tienen se ven alimentados por la música. Destaca un precioso Viacrucis del cual hemos tomado tres estaciones para poder orar en esta etapa. Las personas ESTÁNDAR toman una de las canciones (la que deseen). EXTREME toman la tres.

Mi peso en tus hombros (Estación II)

“Así que, por fin Pilatos se lo entregó. Se hicieron, cargo de Jesús, que llevando a hombros su propia cruz, salió hacia el Calvario” Jn 19, 16-17

 

 

Jesús es ayudado por el cirineo (Estación V)

“Echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús” Lc 23,26

 

 

Jesús consuela a las santas mujeres (Estación VIII)

“Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: mujeres de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. Pro que si esto hacen con el leño verde ¿qué harán con el seco?” Lc 23, 27-31

4. La pista de hoy: si aún no sabes quién es nuestro personaje podrías preguntar al prefecto Flavio Rufino.

Al final de la peregrinación tendrás que resolver una cuestión que se te hará. Ve recogiendo las pistas que se te ofrecerá en cada etapa.

5. ÉCHANOS UNA MANO

Esta experiencia de Tierra Santa Challenge nació de forma gratuita a raíz de la pandemia de COVID19 con el fin de llevar a los domicilios particular un itinerario de fe a los jóvenes riojanos. Sin embargo, lo virtual ha trascendido diócesis y fronteras. Nuestros medios humildes tenían en mente a 50-80 jóvenes de La Rioja, sin embargo, en este Tierra Santa Challenge estamos más de 3000 personas de todos los rincones del mundo.

Esto ha supuesto un esfuerzo grande que deseamos convertir, gracias a vuestros donativos, en ayuda para las personas enfermas de nuestra hospitalidad de La Rioja y para seguir fomentando las experiencias “Challenge”. 

Por todo ello, te pedimos que, en la medida que puedas, colabores con tus donativos tanto en el mantenimiento de este proyecto, como en la colaboración que vamos a seguir teniendo con la Provincia Franciscana de la Inmaculada Concepción presente en Tierra Santa y los proyectos solidarios que están llevando con nuestros Hermanos de Tierra Santa.

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TAREAS EXTRA y OPCIONALES PARA MUY MOTIVADOS

Recorrido Vía Dolorosa

Testimonio de una religiosa de Iesu Communio sobre la enfermedad del COVID19 y la muerte: ¿Oyes el gemir de cada hombre en el corazón de Cristo?

LECTURA: ETTY HILLESUM

 

El camino del sufrimiento nos puede quedar iluminado por una joven judía asesinada en Auschwitz y que pasó de un ateísmo racionalista a definir su vida como un diálogo ininterrumpido con Dios.

Compartimos la carta que el director de la Fundación Etty Hillesum compartía con sus asociados en este tiempo de coronavirus.

Logroño, 23 de marzo de 2020

Mis queridos amigos y amigas de Etty:

En chino el concepto “crisis” se expresa con dos palabras “Wei Ji”. Wei significa “peligro”, “Ji” significa oportunidad. Pues bien, lo que estamos viviendo es un ejemplo paradigmático de cómo es posible vivir este tiempo:

  • Desde el peligro, solo nos queda sobrevivir.

  • Desde la oportunidad, podemos aprender y ofrecer a nuestro mundo un legado precioso que nos lleve a vivir más y mejor.

Etty lo expresa así:

Si nosotros, los que estamos en los campos de prisioneros de cualquier parte del mundo solo salvamos nuestros cuerpos, será insuficiente. Al fin y al cabo, no se trata de mantenernos con vida a toda costa sino de cómo nos mantenemos con vida. A veces creo que cada nueva situación, ya sea buena o mala, puede enriquecernos con nuevas perspectivas. Y si nosotros abandonamos a su destino los duros hechos que debemos afrontar irremediablemente, si no los acogemos en nuestra mente y en nuestro corazón para lograr que se asienten y se conviertan en hechos que nos permitan madurar y encontrar algún sentido, no seremos una generación viable.

Desde luego no es sencillo, y para nosotros los judíos quizá lo sea menos aún, y a pesar de todo, si solo podemos ofrecer al desolado mundo de posguerra los cuerpos que hemos salvado a toda costa, si no podemos darle un sentido nuevo que surja de los pozos más profundos de nuestro sufrimiento y nuestra desesperación nos estaremos quedando cortos. De los campos mismos deberían irradiarse nuevos pensamientos; nuevas ideas que transmitan claridad deberían traspasar nuestras alambradas y reunirse con las ideas que la gente de fuera habrá conquistado con tanta sangre y en circunstancias que, poco a poco, se están volviendo casi igual de difíciles. Y quizá entonces, sobre una base común de búsqueda sincera de respuestas que expliquen estos hechos incomprensibles, la vida descarrilada podrá dar un cauto paso adelante.

Y por eso me parece muy peligroso que se afirme continuamente: “No queremos pensar, no queremos sentir, es mejor insensibilizarse ante toda esa desgracia”.

¿Acaso el sufrimiento, sea cual sea la forma en que se nos presente, no es una parte de la existencia humana? (Carta 23. Ámsterdam, finales de diciembre de 1942).

 

Tiempo de esperanza, no de resignación

En muchas ocasiones Etty tuvo que tolerar que la llamaran “resignada” y “pasiva” porque no huía al extranjero ante un posible arresto de las SS. No aprovechó los privilegios de su ser miembro del Consejo Judío para marcharse y sobrevivir a toda costa. Cierto que veía que el mal que se les venía encima era de una gravedad inconmensurable, pero si ella se quedó en Ámsterdam no fue por pura resignación sino por un realismo esperanzado.

Sí, realismo. ¿De qué vale golpearse una y otra vez contra una pared que no va a ser derruida?

Cuando digo: “De alguna manera he aceptado esta vida”, no lo digo por resignación. “Todo es un simple malentendido”. A veces, cuando digo esto, la gente entiende algo distinto de lo que quiero decir. No es resignación, nunca lo es. ¿Qué quiero decir exactamente? ¿Tal vez que he vivido esta vida mil veces y he muerto mil veces, y que no puede haber nada nuevo?

¿Se trata de una especie de indiferencia? No. Es vivir la vida minuto a minuto, mil veces teniendo siempre presente el sufrimiento. Y hoy en día, el sufrimiento está muy presente. Y, en último término, ¿qué más da que en un siglo fuera la inquisición y en otro las guerras y los pogromos, que hicieran sufrir a las personas? ¿Sufrir sin sentido, como dicen ellos mismos? El sufrimiento siempre ha estado presente y se ha hecho sentir, y ¿qué más da en qué forma venga? Todo depende de cómo lo soportemos y si sabemos darle un lugar en nuestra vida al tiempo que seguimos aceptando la vida. (2 de julio de 1942).

Sí, esperanzado. Porque veía que el mal nunca tendría la última palabra y que el amor vencería siempre. Por tanto, en vez de perder el tiempo azuzando el conflicto, la rabia y el odio, se dedicó a amar. Y su modo de amar fue la escucha de los demás con el fin de desenterrar a Dios en los corazones ajenos. Y es que ella había experimentado que, al poner a Dios en el centro de la vida, el amor ganaba terreno y, así, el mundo se convertía en un lugar más habitable.

 

Qué grande es la necesidad interior de tus criaturas en esta tierra, Dios mío. Te doy las gracias por permitir que tantas personas acudan a mí con sus necesidades interiores. Hablan conmigo tranquila y cándidamente y de repente sus necesidades se muestran en toda su desnudez. Y de pronto lo que tengo ante mí es un ser humano desesperado que no sabe cómo vivir.

Y ahora empieza de verdad lo difícil para mí. No basta solamente con predicar tu palabra, Dios mío, no basta con alabarte ante los demás, con desenterrarte de sus corazones. Hay que despejar en los otros el camino que conduce hacia ti, Dios mío y para eso hay que ser un gran conocedor del alma humana. (17 de septiembre de 1942)

 

Por tanto, no dejemos vencer en nosotros al desánimo ni a la apatía ni a la resignación. Vivamos de esa memoria agradecida que nos recuerda una y otra vez que hay muchísimos motivos para la esperanza. No es que vivamos inconscientemente, sino que, en medio de lo que nos ha tocado vivir, sabemos que es posible asumir una “actividad pasiva”:

Estar enfadado e insatisfecho es ser improductivo; sufrir de verdad por algo es ser productivo porque la insatisfacción y el enfado esconden una pasividad activa, mientras que el verdadero sufrimiento esconde una actividad pasiva. La pasividad activa de la insatisfacción implica resistencia, sublevarse contra algo irremediable, y paraliza las demás fuerzas del hombre. La actividad pasiva del auténtico sufrimiento implica cargar y aceptar lo irremediable y ello libera nuevas fuerzas. (Carta 4, 25 de enero de 1942).

 

Tiempo de entusiasmo, no de miedo

La palabra “entusiasmo” no es muy empleada por Etty en sus diarios pero si la tomamos de manera etimológica veremos que es muy propia de su experiencia vital. ἐνθουσιασμός proviene del griego y está compuesto por dos raíces: “en” y “theos”, y viene a significa “tener a Dios dentro de sí”.

Etty expresa su “entusiasmo” así:

Dentro de mí hay un pozo muy profundo. Y ahí dentro está Dios. A veces puedo llegar hasta Él, pero muchas otras veces hay piedras y escombros que ciegan el pozo, y Dios está enterrado debajo. Entonces hay que desenterrarlo de nuevo.

Me imagino que hay personas que rezan con los ojos alzados al cielo. Buscan a Dios fuera de sí mismos. También hay personas que inclinan profundamente la cabeza y esconden la cara entre las manos, creo que buscan a Dios en su interior. (26 de agosto de 1941)

Sin embargo, Etty también experimenta el miedo:

Lo que más temo es la insensibilización y temo a las personas con las que estaré. Sin embargo, tendrá que quedar alguien para dar testimonio más adelante de que Dios vivió incluso en estos tiempos. ¿Y por qué no iba a ser yo ese testigo? (27 de julio de 1942)

Y al final, tendrá que elegir quién quiere que tome el timón de su existencia: o la voz interior que percibe cuando escucha en lo profundo o el miedo que le aturde en muchas ocasiones en el mundo de la reflexión y la fantasía. Etty elige:

Libro mis batallas en mi interior, contra mis propios demonios, pero luchar en medio de miles de personas temerosas contra fanáticos enloquecidos y fríamente calculadores que quieren nuestra destrucción, no, no puedo. Tampoco tengo miedo, no lo sé, estoy tan tranquila que a veces me parece estar en las almenas del palacio de la Historia desde donde diviso territorios lejanos. Me siento capaz de soportar este trozo de historia como el que estamos viviendo ahora sin sucumbir. Sé lo que sucede y mantengo la mente clara. Y a veces es como si me echaran una capa de ceniza sobre el corazón. (…) Pero son momentos fugaces, luego me recobro y recupero la lucidez y puedo soportar este pedazo de historia sin sucumbir. Y una vez has empezado a pasear con Dios, sigues caminando, toda la vida es entonces un gran paseo: es una sensación muy curiosa. (14 de julio de 1942)

También nosotros estamos en un tiempo de batalla en este sentido. ¿Qué voces hay dentro de nosotros? ¿Cuál alimentamos más?

 

Para finalizar: tiempo único

Mis queridos amigos y amigas, es posible que algunas afirmaciones que he plasmado en esta carta sean matizables y discutibles. Sin embargo, termino con una idea que nos resultará evidente a todos: estamos viviendo un tiempo único.

En primer lugar, por su excepcionalidad. Para muchos de nosotros es la primera vez en nuestra vida que se nos ordena quedarnos en casa para evitar un contagio masivo por un virus que está poniendo en jaque nuestro sistema sanitario. Pero, sobre todo, porque este es el único tiempo que poseemos. El ayer ya pasó; y el mañana… ¿dónde está?

A veces desearía encerrarme en la celda de un convento, con la sublime sabiduría de siglos en los estantes de la pared y con vistas a campos de trigo —debe haber campos de trigo y estos deben mecerse con la brisa—, y allí me gustaría profundizar en los siglos y en mi interior, y con el tiempo acabaría encontrando paz y claridad. Pero eso no tendría mucho mérito. Es aquí y ahora, en este lugar y en este mundo donde debo encontrar paz, claridad y equilibrio. Debo lanzarme una y otra vez a la realidad, reconciliarme con todo lo que encuentro en mi camino, alimentar el mundo exterior con mi mundo interior y viceversa, pero es muy difícil y siento tal opresión en mi interior. (4 de agosto de 1941).

Hoy puedes apostar por el amor, por ser “pan partido” para los hambrientos, “bálsamo para tantas heridas” y anunciar con tu ser más que con tu hacer que “la vida es bella a pesar de todo”.

Querido amigo, querida amiga, el espíritu de Etty nos inspira a vivir esta crisis de una manera lúcida. Pidamos a Dios, con quien Etty mantuvo un diálogo ininterrumpido los últimos meses de su vida, que ilumine nuestro quehacer cotidiano.

Recibid un saludo lleno de cariño y de esperanza.

 

 

 

 

Fernando Arriero Perantón

Director de la Fundación Etty Hillesum España

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