LOURDES CHALLENGE 

ETAPA 8 - LOURDES - VIACRUCIS

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Estimado peregrino, estimada peregrina:

Imagino que estás emocionado con el hecho de estar en Lourdes y haber conocido un poquito más a Santa Bernardita. Ella es también buena intercesora para nuestras oraciones porque seguro que comprende muy bien nuestras necesidades y sufrimientos. ¡Lo que tuvo que pasar la pobre! Y todavía hay gente que le gustaría tener apariciones de la Virgen… ¡No saben dónde se meten!

De hecho, a pesar de que los grandes valores de la humanidad se respiran en Lourdes, no podemos negar que hay una palabra que se mezcla con todos ellos: sufrimiento. Y, en realidad, no pasa nada, porque “sufrir” es un ingrediente más de nuestra vida como seres humanos. Quizás, lo importante sea aprender a sufrir y tener un horizonte de esperanza para que no caigamos en la desesperación.

En Lourdes hay dos horizontes de sentido muy especiales que hacen que el sufrimiento tenga un agarradero: dos viacrucis. Uno al final de la finca del Santuario, pasadas las piscinas y cruzando el río encontramos un Viacrucis con dibujos sobre roca blanca. El otro viacrucis es el de la montaña, al que nos acercaremos en el día de hoy. Los viacrucis no son oraciones masoquistas en las que los cristianos nos hartamos de llorar de pena… ¿acaso no sabemos que Cristo ha resucitado? A veces hemos sido tan torpes que hasta le hemos añadido la estación XV, la de la Resurrección, para recordar que no es cristiano mirar a la cruz sin el trasfondo de la Resurrección.

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1. Vídeo: Lourdes - Viacrucis

Venerar la muerte y la destrucción por el simple hecho de buscar el dolor te deja una “pedrada psicológica” más que interesante. El Viacrucis está empapado de esperanza porque nos dice que agarrar la propia cruz con fuerza por amor es sabiduría espiritual. Nosotros no contemplamos el número de gotas de sangre de Jesús, contemplamos su corazón que, por amor al Padre y a ti, llegó hasta el final. Pasara lo que pasara. Si Jesús hubiera sufrido la misma situación pero con rencor, odio, deseos de destrucción de los romanos y sacerdotes judíos… ¿contemplaríamos el Viacrucis?

¿Cómo es nuestro sufrir? ¿Agarramos nuestra cruz o la vamos repartiendo a los que tenemos cerca? ¿Hay amor en ese sufrir? ¿Dejas a Cristo que te haga de Cirineo? Como ves, en Lourdes no salen preguntas superficiales, Lourdes es pura vida sin edulcorantes. Ya ves, ¿quién lo iba a decir? LOURDES ES VIDA. He aquí el milagro.

¡Ánimo! y EUNTES.

La enfermedad es parte de la vida, inherente a nuestra condición humana y finita. De hecho, si alguna persona nunca jamás enfermara nos parecería inhumana o de otro planeta.

El dolor físico genera, especialmente si es crónico, muy intenso y nos imposibilita para las acciones cotidianas, sufrimiento. Y si este incide en el sentido de la propia existencia… ¡uff! Esto sí que es una cruz.

Los creyentes acompañamos a Jesús en los últimos momentos de su vida recorriendo con él el Viacrucis pues la compasión por el amigo nos lleva a estar a las duras y a las maduras, pero también porque desde la perspectiva de la Resurrección sabemos que la cruz es fuente de vida y salvación.

En Lourdes, miles de voluntarios semanales también ayudan a llevar la cruz de la enfermedad a otros hermanos y hermanas. Miles de cireneos recorren las calles de Lourdes y los entornos de la Gruta. Por eso, los miles de viacrucis nos empujan a ser mejores personas. ¡El milagro de la compasión solidaria!

2. Vídeo: María al pie de la cruz

José Luis Méndez, Director del Departamento de Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española nos ayuda a ser conscientes del último regalo que Jesús quiso ofrecernos: a María. Dice el evangelio que Jesús se la ofreció a Juan y desde entonces el discípulo la acogió en su casa. ¿Está María presente en nuestra casa, en nuestras comunidades cristianas más allá de lindas imágenes? ¿Qué significa que maría está en tu casa y en tu vida? Además, María José Lázaro, nos ofrece una preciosa canción.

3. Propuesta orante: Viacrucis

(Estándar elige 3 estaciones. Extreme al menos 6 estaciones)

I ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

 Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mt 7,21)

Señor, ¿cuántas madres viven todavía hoy la experiencia de tu Madre y lloran por el destino de sus hijas y sus hijos? ¿Cuántas, después de haberlos engendrado y dado a luz, los ven sufrir y morir por las enfermedades, la falta de alimentos, de agua, de atención médica y oportunidades de vida y de futuro? Te pedimos por aquellos que ocupan puestos de responsabilidad, para que puedan escuchar el clamor de los pobres que sube a Ti desde todo el mundo. El grito de todas esas jóvenes vidas, que de muchos modos están condenadas a muerte por la indiferencia generada por políticas exclusivas y egoístas. Que no falte a ninguno de tus hijos el trabajo y lo necesario para una vida honrada y digna.

Oremos juntos diciendo: “Señor, ayúdanos a hacer tu voluntad”

  1. En los momentos de dificultad y desesperación.

  2. En los momentos de sufrimiento físico y moral.

  3. En los momentos de oscuridad y soledad.

 

  Señor, pequé.

  Ten piedad y misericordia de mí.

II ESTACIÓN: JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS

 Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga» (Lc 9,23)

Canción: 

 

 

  Señor, pequé.

  Ten piedad y misericordia de mí.

 

III ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

 Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

«Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores» (Is 53,4)

Señor, te agradecemos la presencia de tantos nuevos samaritanos del tercer milenio que viven hoy la experiencia del camino, inclinándose con amor y compasión sobre las numerosas heridas físicas y morales de los que cada noche viven en el miedo y el terror de la oscuridad, de la soledad y de la indiferencia. Señor, hoy por desgracia ya no sabemos descubrir muchas veces quien está necesitado, ni ver quien está herido y humillado. A menudo reclamamos nuestros derechos e intereses, pero olvidamos los de los pobres y los últimos de la fila. Señor, danos la gracia de no ser insensibles a sus lágrimas, a sus sufrimientos, a su grito de dolor porque a través de ellos podemos encontrarte.

Oremos juntos diciendo: “Señor, ayúdanos a amar”

  1. Cuando es difícil ser samaritanos.

  2. Cuando nos cuesta perdonar.

  3. Cuando no queremos ver el sufrimiento de los demás.

 

  Señor, pequé.

  Ten piedad y misericordia de mí.

IV ESTACIÓN: JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE

 Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

«Una espada te traspasará el alma, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones» (cf. Lc 2,35)

Canción: 

 

 

  Señor, pequé.

  Ten piedad y misericordia de mí.

V ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

 Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

«Llevad los unos las cargas de los otros y así cumpliréis la ley de Cristo» (Ga 6,2)

Oración: Por todos los cireneos de nuestra historia. Para que nunca les falte el deseo de acogerte bajo la apariencia de los últimos de la tierra, conscientes de que, al tender la mano a los más pobres de nuestra sociedad, te acogemos a ti. Que ellos sean samaritanos portavoces de aquellos que no tienen voz.

Oremos juntos diciendo: “Señor, ayúdanos a llevar nuestra cruz”

  1. Cuando estamos cansados y desanimados.

  2. Cuando sentimos el peso de nuestras debilidades.

  3. Cuando nos pides que compartamos los sufrimientos de los demás.

 

  Señor, pequé.

  Ten piedad y misericordia de mí.

VI ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

 Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

«Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40)

Pensemos en los niños de diversas partes del mundo que no pueden ir a la escuela y que, en cambio, son explotados en las minas, en los campos, en la pesca; vendidos y comprados por traficantes de carne humana, para trasplantes de órganos; abusados y explotados en nuestras calles por muchos, incluidos los cristianos, que han perdido el sentido de la sacralidad propia y de los demás.

Señor Jesús, limpia nuestros ojos para que sepamos descubrir tu rostro en nuestros hermanos y hermanas, especialmente en todos aquellos niños que, en muchas partes del mundo, viven en la miseria y en la degradación. Niños privados del derecho a una infancia feliz, a una educación escolar, a la inocencia. Criaturas usadas como mercancía barata, vendidas y compradas por placer. Señor, te pedimos que tengas piedad y compasión de este mundo enfermo y ayúdanos a redescubrir la belleza de nuestra dignidad como seres humanos, creados a tu imagen y semejanza.

Oremos juntos diciendo: “Señor, ayúdanos a ver”

  1. El rostro de los niños inocentes que piden ayuda.

  2. Las injusticias sociales.

  3. La dignidad que cada persona posee y que es pisoteada.

 

  Señor, pequé.

  Ten piedad y misericordia de mí.

VII ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

 Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

«Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban; sufriendo no profería amenazas; sino que se entregaba al que juzga rectamente» (1 P 2,23)

¡Cuántas venganzas en este nuestro tiempo! La sociedad actual ha perdido el gran valor del perdón, don por excelencia, curación para las heridas, fundamento de la paz y de la convivencia humana. En una sociedad donde el perdón se experimenta como debilidad, tú, Señor, nos pides que no nos quedemos en las apariencias.

Señor, también tú sentiste el peso de la condena, del rechazo, del abandono, del sufrimiento ocasionado por personas que te habían encontrado, acogido y seguido. Con la certeza de que el Padre no te había abandonado, encontraste la fuerza para aceptar su voluntad perdonando, amando y ofreciendo esperanza a quien como tú recorre hoy el mismo camino de burla, desprecio, escarnio, abandono, traición y soledad. Oremos juntos diciendo: “Señor, ayúdanos a dar consuelo”

  1. A quien se siente ofendido e insultado.

  2. A quien se siente traicionado y humillado.

  3. A quien se siente juzgado y condenado.

 

  Señor, pequé.

  Ten piedad y misericordia de mí.

VIII ESTACIÓN: JESÚS ENCUENTRA A LAS MUJERES

 Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

«Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos» (Lc23,28)

La situación social, económica y política de los migrantes y de las víctimas de la trata de personas nos cuestiona y nos sacude. Debemos tener el valor de denunciar el tráfico de seres humanos como un crimen contra la humanidad. Todos nosotros, especialmente los cristianos, debemos tomar más conciencia de que todos somos responsables del problema y que podemos y debemos ser parte de la solución. El pobre, el extranjero, el que es diferente no debe ser visto como un enemigo que hay que rechazar o combatir sino, más bien, como un hermano o hermana que hay que acoger y ayudar. Ellos no son un problema, sino un recurso valioso para nuestras ciudades blindadas, donde el bienestar y el consumismo no apaciguan el cansancio y la fatiga crecientes.

Oremos juntos diciendo: “Ayúdanos a compartir el sufrimiento de los demás”

  1. Con el que sufre la muerte de sus seres queridos.

  2. Con el que le cuesta pedir ayuda y consuelo.

  3. Con el que ha experimentado maltrato y violencia.

 

  Señor, pequé.

  Ten piedad y misericordia de mí.

IX ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

 Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

“Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca: como cordero llevado al matadero” (Is 53,7)

Canción Hakuna: 

 

 

  Señor, pequé.

  Ten piedad y misericordia de mí.

X ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

 Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

“Revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia” (Col3,12)

Dinero, bienestar, poder. Son los ídolos de todas las épocas. También y sobre todo de la nuestra, que presume de los grandes pasos dados en el reconocimiento de los derechos de la persona. Todo se puede comprar, incluso el cuerpo de los menores, despojados de su dignidad y de su futuro. Hemos olvidado la centralidad del ser humano, su dignidad, su belleza, su fuerza. Mientras en el mundo se levantan muros y barreras, queremos recordar y agradecer a todos los que, en estos últimos meses, desde distintas funciones han arriesgado su propia vida, particularmente en el Mar Mediterráneo, para salvar las de tantas familias en busca de seguridad y oportunidades. Seres humanos escapando de la pobreza, las dictaduras, la corrupción, la esclavitud.

Oremos juntos diciendo: “Concédenos, Señor, un corazón lleno de misericordia”

  1. Ante la ambición del placer, del poder y del dinero.

  2. Ante las injusticias infligidas a los pobres y a los más débiles.

  3. Ante el espejismo de los intereses personales.

 

  Señor, pequé.

  Ten piedad y misericordia de mí.

XI ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

 Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34)

Canción: 

 

 

  Señor, pequé.

  Ten piedad y misericordia de mí.

XII ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

 Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mc 15,34)

Reflexión: También tú, Señor, has sentido en la cruz el peso de la burla, del desprecio, de los insultos, de la violencia, del abandono, de la indiferencia. Solo María, tu madre, y otras pocas discípulas, permanecieron allí, testigos de tu sufrimiento y de tu muerte. Que su ejemplo nos inspire a comprometernos para no hacer sentir la soledad a cuantos agonizan hoy en tantos calvarios dispersos por el mundo, como los campos de acogida similares a campos de concentración en los países de tránsito, los barcos a los que se niega un puerto seguro, las largas negociaciones burocráticas para llegar al destino final, los centros de permanencia, las zonas críticas, los campos para trabajadores temporales.

Oremos juntos diciendo: “Señor, ayúdanos a dar nuestra vida”

  1. Por cuantos han sufrido injusticias, odio y venganza.

  2. Por cuantos han sido injustamente calumniados y condenados.

  3. Por cuantos se sienten solos, abandonados y humillados.

 

  Señor, pequé.

  Ten piedad y misericordia de mí.

XIII ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

 Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24)

Señor, en este momento, sentimos resonar una vez más el clamor que el papa Francisco elevó en Lampedusa, meta de su primer viaje apostólico: «¿Quién ha llorado?». Y ahora, después de infinitos naufragios, seguimos clamando: «¿Quién ha llorado?». Oremos juntos: “Señor, ayúdanos a compartir el llanto”

  1. Ante los sufrimientos de los demás.

  2. Ante todos los ataúdes sin nombre.

  3. Ante el llanto de tantas madres.

 

  Señor, pequé.

  Ten piedad y misericordia de mí.

XIV ESTACIÓN: JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO

 Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

“Está cumplido” (Jn 19,30)

Canción: 

 

 

  Señor, pequé.

  Ten piedad y misericordia de mí.

ORACIÓN FINAL 

Al concluir tu Vía Crucis, te pedimos Señor que nos enseñes a velar, junto a tu Madre y a las mujeres que te acompañaron en el Calvario, en espera de tu resurrección. Que ella sea faro de esperanza, de alegría, de vida nueva, de fraternidad, de acogida y de comunión entre los pueblos, las religiones y las leyes. Para que todos los hijos e hijas del hombre sean reconocidos verdaderamente en su dignidad de hijos e hijas de Dios y nunca más tratados como esclavos.

4. Vídeo-Testimonio

Carmen, de la Hospitalidad de Toledo, nos ofrece su testimonio después de tantos años peregrinando a Lourdes. Su ánimo y alegría seguro que nos reconforta.

5. La pista de hoy: Era monja

Con las pistas que te iremos ofreciendo en cada etapa, deberías poder resolver el personaje misterioso de este “Lourdes Challenge”.

6. PARTICIPA EN EL ROSARIO VIRTUAL DE LA PEREGRINACIÓN

Si quieres participar en la confección del Rosario Virtual Challenge, envía un vídeo en el que salgas tú rezando una Avemaría a: juventud@iglesiaenlarioja.org

Los primeros 50 Avemarías que lleguen, serán los que se incorporen al Avemaría virtual, que se rezará el día que completes tu última etapa.

7. ÉCHANOS UNA MANO

Esta experiencia de Lourdes Challenge nació de forma gratuita a raíz de la pandemia de COVID19 con el fin de llevar a los domicilios particulares un itinerario de fe a los jóvenes riojanos. Sin embargo, lo virtual ha trascendido diócesis y fronteras. Nuestros medios humildes tenían en mente a 50-80 jóvenes de La Rioja, sin embargo, en este Lourdes Challenge estamos 1543 personas de todos los rincones del mundo.

Esto ha supuesto un esfuerzo grande que deseamos convertir, gracias a vuestros donativos, en ayuda para las personas enfermas de nuestra hospitalidad de La Rioja y para seguir fomentando las experiencias “Challenge”. De hecho, ya sabéis que a partir del día 25 queremos empezar el Camino de Santiago Challenge: www.challengelarioja.com

Por todo ello, te pedimos que, en la medida que puedas, colabores con este proyecto que repercutirá positivamente para personas mayores y enfermas que, ojalá el curso que viene, sí podamos hacer realidad esta peregrinación.

Beneficiario: Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño

Número de Cuenta: ES71 2085 5652 8103 0043 8880

Asunto: Peregrinación Virtual Lourdes

Como gesto de agradecimiento a los peregrinos que colaboren se les hará llegar el PDF con todos los materiales de este LOURDES CHALLENGE y el certificado NOMINAL de haber participado en esta peregrinación. Es lo poquito que podemos ofrecer. Por eso, al hacer el donativo, indicadnos que lo habéis hecho (si queréis) y os lo mandamos ¡Un abrazo!

8- Rellena UNA SOLA VEZ el formulario ANTES DE LAS 23:00h para adquirir el el pase a Las Piscinas

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TAREA EXTRA Y OPCIONALES PARA LOS MOTIVADOS:

● He aquí el Viacrucis por la montaña de Lourdes (32 minutos):
Lectura: Palabras del Santo Padre Benedicto XVI al final del Vía Crucis en el Coliseo

Palatino, Viernes Santo 6 de abril de 2012

Queridos hermanos y hermanas

Hemos recordado en la meditación, la oración y el canto, el camino de Jesús en la vía de la cruz: una vía que parecía sin salida y que, sin embargo, ha cambiado la vida y la historia del hombre, ha abierto el paso hacia los «cielos nuevos y la tierra nueva» (cf. Ap 21,1). Especialmente en este día del Viernes Santo, la Iglesia celebra con íntima devoción espiritual la memoria de la muerte en cruz del Hijo de Dios y, en su cruz, ve el árbol de la vida, fecundo de una nueva esperanza.

La experiencia del sufrimiento y de la cruz marca la humanidad, marca incluso la familia; cuántas veces el camino se hace fatigoso y difícil. Incomprensiones, divisiones, preocupaciones por el futuro de los hijos, enfermedades, dificultades de diverso tipo. En nuestro tiempo, además, la situación de muchas familias se ve agravada por la precariedad del trabajo y por otros efectos negativos de la crisis económica. El camino del Via Crucis, que hemos recorrido esta noche espiritualmente, es una invitación para todos nosotros, y especialmente para las familias, a contemplar a Cristo crucificado para tener la fuerza de ir más allá de las dificultades. La cruz de Jesús es el signo supremo del amor de Dios para cada hombre, la respuesta sobreabundante a la necesidad que tiene toda persona de ser amada. Cuando nos encontramos en la prueba, cuando nuestras familias deben afrontar el dolor, la tribulación, miremos a la cruz de Cristo: allí encontramos el valor y la fuerza para seguir caminando; allí podemos repetir con firme esperanza las palabras de san Pablo: «¿Quién nos separará del amor de Cristo?: ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?... Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a aquel que nos ha amado» (Rm 8,35.37).

En la aflicción y la dificultad, no estamos solos; la familia no está sola: Jesús está presente con su amor, la sostiene con su gracia y le da la fuerza para seguir adelante, para afrontar los sacrificios y superar todo obstáculo. Y es a este amor de Cristo al que debemos acudir cuando las vicisitudes humanas y las dificultades amenazan con herir la unidad de nuestra vida y de la familia. El misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo alienta a seguir adelante con esperanza: la estación del dolor y de la prueba, si la  vivimos con Cristo, con fe en él, encierra ya la luz de la resurrección, la vida nueva del mundo resucitado, la pascua de cada hombre que cree en su Palabra.

En aquel hombre crucificado, que es el Hijo de Dios, incluso la muerte misma adquiere un nuevo significado y orientación, es rescatada y vencida, es el paso hacia la nueva vida: «si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24). Encomendémonos a la Madre de Cristo. A ella, que ha acompañado a su Hijo por la vía dolorosa. Que ella, que estaba junto a la cruz en la hora de su muerte, que ha alentado a la Iglesia desde su nacimiento para que viva la presencia del Señor, dirija nuestros corazones, los corazones de todas las familias a través del inmenso mysterium passionis hacia el mysterium paschale, hacia aquella luz que prorrumpe de la Resurrección de Cristo y muestra el triunfo definitivo del amor, de la alegría, de la vida, sobre el mal, el sufrimiento, la muerte.

Amén.

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