TIERRA SANTA CHALLENGE 

ETAPA 5 - SAN JUAN DE ACRE - MONTE TABOR

Querido amigo, querida amiga:

Hace unos días subimos al Monte Carmelo. Hoy toca otro monte en el que tradicionalmente se sitúa la escena de la Transfiguración de Jesús (Mt 17, 1-9; Mc 9, 2-10; Lc 9, 28-36). No es de extrañar que algunos pasajes sitúen escenas importantes de la vida de Jesús en un monte (acordaos de las Bienaventuranzas) y es que para el ser humano la cima de un monte alto es el lugar del encuentro con el Altísimo, con lo trascendente, con la divinidad.

Hoy pasamos de la costa hacia el interior, hacia la “Alta Galilea”, que se diferencia de la Baja porque esta última está situada en torno al Lago de Galilea que está a ¡200 metros bajo el nivel del mar!

La visita de hoy es muy especial si te gustan los paisajes, la naturaleza, las flores, la armonía… y es que no solo las vistas sino el convento franciscano es pura belleza. Ánimo y EUNTES[1].

 

Vamos a las tareas:

 

[1]“Euntes” es latín. Significa “id” y es como los riojanos llamamos a la misión diocesana que estamos viviendo en estos años.

  1. Visita del Monte Tabor

Hoy el vídeo es un poco más largo porque, además de la explicación del lugar, tenemos nuevos protagonistas:

  • Manuel, sacerdote más joven de nuestra diócesis.

  • Fr. Luis Quintana, Vicecomisario de Tierra Santa.

  • Mamen, chofer del bus.

2. Jesús y el Monte Tabor:

El P. Gerardo Solas, capuchino y párroco de Nª Sª de Valvanera (Logroño), con su sugerente manera de acercarnos a los grandes misterios, nos ofrece unas pistas para comprender algo mejor la transfiguración.

3. Evangelio

Escuchamos esta música con viento que recuerda mucho a la sensación en la cima:

Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. 

Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús. Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»; -pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados-. Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle». Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.

Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de «resucitar de entre los muertos» (Mc 9, 2-10).

Lee despacio el siguiente texto quedándote con una o dos frases:

 

Quédate el tiempo que necesites (Sugerencia EXTREME: 15 minutos; Sugerencia ESTÁNDAR: 5 MINUTOS).

 

 

SOLO SI TE AYUDA: intenta indicar qué elementos de tu vida te ayudan a subir al Monte Tabor y cómo podrías, luego, bajar a la vida real para dar testimonio del Resucitado.

SOLO PARA EXTREME: UNA REFLEXIÓN MÁS

Ponernos en el lugar de Jesús, en ese momento de Transfiguración, de luz, de felicidad. Y también en ese anuncio de su muerte en Jerusalén, sin quedarnos dormidos.

 

Podemos decir que la vida cristiana es una experiencia a dos tiempos: es un proceso de transfiguración en el que está presente el componente de entrega, de sufrimiento, de compromiso. Felicidad y esfuerzo, Tabor y Calvario. No podemos potenciar solamente una de las dos dimensiones.

 

Los seguidores de Jesús aceptamos la vida en lo que tiene de dolor, esfuerzo, camino, pero sin añadir más dureza a la existencia. Después de la escucha, hemos de permanecer en el silencio ante el Misterio de lo que acontece y se desarrolla en la experiencia propia del Pueblo de Dios.

El santo arzobispo de El Salvador, Óscar Romero, desarrolló la sensibilidad de escuchar a Cristo y al pueblo. Ante de hablar, escuchaba a su pueblo. Pero no escuchó para paralizar sus opiniones, sino que las tomó en cuenta muy seriamente. Su última carta pastoral la escribió tras hacer un proceso de consulta con las comunidades cristianas. Así lo comenta él mismo: “Y a esto se junta la madurez de nuestra arquidiócesis, a la cual he consultado para escribir esta carta pastoral. Yo saludo en ustedes esa madurez, esa audacia, esa opción preferencial por los pobres, esa riqueza de ideas que ustedes me han dado en esa consulta” (homilía del 6 de agosto de 1979). Esta manera de proceder sigue siendo un desafío para la Iglesia hoy, y para cualquier cristiano que vive su fe en comunidad, en el ámbito familiar o laboral. Escuchar a los otros atentamente y tomarlos en cuenta.

Cuando no se toma en serio la realidad, el clamor de los pobres y la transfiguración del pueblo, la Iglesia puede caer en la tentación de quedarse “en las nubes”. El arzobispo Romero nos recuerda, igual que Jesús, que hay que “bajar”, para encarnarse en los problemas del pueblo y contribuir a transfigurarlo: “Es muy bonito vivir una piedad de solo cantos y rezos, de solo meditaciones espirituales, de solo contemplación. Ya llegará eso en la hora del cielo, donde no habrá injusticias, donde el pecado no será una realidad que los cristianos tenemos que destronar. Ahora, les decía Cristo a los apóstoles contemplativos en el Tabor, queriéndose quedar allí para siempre, bajemos, hay que trabajar” (homilía del 19 de noviembre de 1978).

Hay mucho camino que recorrer, mucho por hacer. No podemos quedarnos de brazos cruzados adelantando la gloria sin pasar por la cruz. No podemos desconectarnos de la realidad de cada día amparándonos en la “música celestial”. Con gran acierto lo expresa Luis Juanós, monje de Montserrat: “No hay cielo ni tierra prometida para los que viven en la nube de la autosatisfacción, ignorando a los demás, para los que suspiran por el cielo despreciando la tierra, y quieren llegar al cielo sin transformar el mundo rehuyendo el ruido de la vida cotidiana”.

Subamos, pues, al Tabor con Jesús para tener la experiencia de su gloria y así poder afrontar los desafíos del día a día en el duro camino hacia la cruz. Necesitamos instantes de transfiguración: contemplar su luz resplandeciente que venza nuestra mirada miope y gris. Luz que ilumine la oscuridad que a veces parece envolver la realidad y el transcurrir diario. Y luego bajar del monte, porque lo nuestro no es estar arriba sino abajo, no quedarnos en las nubes sino convivir y comprometernos con los peregrinos de la tierra

 

(Fernando Cordero sscc).

4. La pista de esta etapa: VIVIÓ EN LA EDAD ANTIGUA

Al final de la peregrinación tendrás que resolver una cuestión que se te hará. Ve recogiendo las pistas que se te ofrecerá en cada etapa.

5. Todos los peregrinos, una vez hechas las tareas, debéis rellenar UNA SOLA VEZ el formulario ANTES DE LAS 23:00h. para adquirir el billete de bus hasta NAIN

TAREA EXTRA Y OPCIONALES PARA LOS MOTIVADOS CON LA HISTORIA

  1. MONTE TABOR

2. ANTONIO BARLUZZI

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