TIERRA SANTA CHALLENGE:

OBJETIVO LLEGAR AL CENACULO EL 30 DE OCTUBRE

ETAPA 9 - LAGO DE GALILEA - Magdala

Querido amigo, querida amiga:

¿Qué tal por el lago? Impresionante, ¿verdad? Estas montañas y este lago fueron testigos de la irrupción del Reinado de Dios en Jesús hace 2000 años. Realmente emociona.

Ayer nos detuvimos en Pedro, el líder de los amigos de Jesús. Pero, ¿sabes? desde los primeros tiempos una mujer parece haber sido reconocida como una discípula muy fiel: María Magdalena, vamos, María la de Magdala (hebreo) o Tariquea (griego), palabra que significa “conservación”. Y es que era un pueblo comercial famoso por el pescado en salazón. ¡Cómo debería oler!

Pues bien, la relación entre Jesús y María de Magdala parece haber sido reconocida por las primeras comunidades cristianas como una amistad de discipulado modélica. De hecho, hasta el autor de un evangelio apócrifo tituló su evangelio como de “María Magdalena”, algo inaudito en una sociedad en la que la mujer no tenía los derechos y el reconocimiento que se tiene en la actualidad.

 

Por otro lado, visitar Magdala después del año 2008 es ¡¡¡una gran novedad!!! Porque lo que ahora es posible contemplar hace algo más de diez años estaba bajo tierra (la excavación es uno de los hallazgos más importantes de este siglo) o no existía (los Legionarios de Cristo han levantado un hotel y una iglesia preciosa dedicada a las mujeres).

 

Ánimo, EUNTES y ¡todos al autobús! Vamos a las tareas:

  1. Vídeo sobre Magdala

2. Vídeo. La relación entre Jesús y María Magdalena:

El sacerdote claretiano, Julián Ojeda, de la parroquia Corazón de María nos ofrece algunas aclaraciones interesantes sobre María de Magdala, ¿novia de Jesús? ¿Su mujer? ¿Prostituta? ¿Quién era María?

3. Reto de esta etapa: lectura orante de este texto

Lee despacio para no perder el hilo… y piensa qué te quiere decir Dios con estas palabras en este inicio de la peregrinación

Propuesta orante ESTÁNDAR

Te invitamos a que retomes la canción del vídeo anterior, “Jesús y María Magdalena”, procedente del Musical 33 (a partir del minuto 7). Convierte tu escucha atenta en oración. ¿Hay alguna frase que te resuene por dentro de una manera especial? ¿Cuál?

Escuchamos el Evangelio y el comentario en:

Si prefieres leerlo, aquí lo tienes.

 

Lectura del evangelio según Juan 20,1-2.11-18

El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto».

Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Le dicen: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.» Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» Jesús le dice: «María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní -que quiere decir: «Maestro»-.

Le dice Jesús: «Deja de tocarme, que todavía no he subido al Padre. Pero vete a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.» Fue María Magdalena y dijo a los discípulos: «He visto al Señor» y que había dicho estas palabras. 

 

4. Ejercicio orante extreme (8-10 minutos)

Este punto solo es para la MODALIDAD EXTREME. Si tú eres estándar, puedes pasar al punto 5.

Oramos con tres canciones a partir del imaginario de la tradición de la Magdalena:​

  • Musical 33: lo tienes en el vídeo 2, que has escuchado antes (a partir del minuto 7).

 

 

 

  • Jesucristo Superstar:

  • Yuri:

Lo importante no es querer escucharlas todas rápidamente, sino “rumiarlas” con el corazón, de tal modo que si una de las canciones te “toca”, ¡quédate ahí y no sigas adelante! Porque, quizás, el Señor quiera decirte algo con una frase o una melodía, una imagen…

5. La pista de hoy: CONOCÍA EL GRIEGO

Al final de la peregrinación tendrás que resolver una cuestión que se te hará. Ve recogiendo las pistas que se te ofrecerán en cada etapa.

6. Todos los peregrinos (estándar y extreme), una vez hechas las tareas, debéis rellenar UNA SOLA VEZ el formulario para adquirir el billete de autobús hasta EL MONTE DE LAS BIENAVENTURANZAS: - Haz click en el bus

TAREAS EXTRA y OPCIONALES PARA MUY MOTIVADOS

Magdala: La sinagoga del siglo I
que une a cristianos y judíos (3 min).
Magdala:  Arqueología y Nuevos Proyectos (12 min).

LECTURA: ¿Quién era realmente María Magdalena?

Los datos que nos ofrecen los evangelios sobre María Magdalena son escuetos. Lc 8,2 nos informa que entre las mujeres que seguían a Jesús y le asistían con sus bienes estaba María Magdalena, es decir, una mujer llamada María, que era oriunda de Migdal Nunayah, en griego Tariquea, una pequeña población junto al lago de Galilea, a 5,5 km al norte de Tiberias.

De ella Jesús había expulsado siete demonios (Lc 8,2; Mc 16,9), que es lo mismo que decir “todos los demonios”. La expresión puede entenderse como una posesión diabólica, pero también como una enfermedad del cuerpo o del espíritu.

Los evangelios sinópticos la mencionan como la primera de un grupo de mujeres que contemplaron de lejos la crucifixión de Jesús (Mc 15,40-41 y par.) y que se quedaron sentadas frente al sepulcro (Mt 27,61) mientras sepultaban a Jesús (Mc 15,47). Señalan que en la madrugada del día después del sábado María Magdalena y otras mujeres volvieron al sepulcro a ungir el cuerpo con los aromas que habían comprado (Mc 16,1-7 y par); entonces un ángel les comunica que Jesús ha resucitado y les encarga ir a comunicarlo a los discípulos (cf. Mc 16,1-7 y par).

San Juan presenta los mismos datos con pequeñas variantes. María Magdalena está junto a la Virgen María al pie de la cruz (Jn 19,25). Después del sábado, cuando todavía era de noche se acerca al sepulcro, ve la losa quitada y avisa a Pedro, pensando que alguien había robado el cuerpo de Jesús (Jn 20,1-2). De vuelta al sepulcro se queda llorando y se encuentra con Jesús resucitado, quien le encarga anunciar a los discípulos su vuelta al Padre (Jn 20,11-18). Esa es su gloria. Por eso, la tradición de la Iglesia la ha llamado en Oriente “isapóstolos” (igual que un apóstol) y en Occidente “apostola apostolorum” (apóstol de apóstoles). En Oriente hay una tradición que dice que fue enterrada en Éfeso y que sus reliquias fueron llevadas a Constantinopla en el siglo IX.

María Magdalena y la confusión con otras mujeres de los evangelios

María Magdalena ha sido identificada a menudo con otras mujeres que aparecen en los evangelios. A partir de los siglos VI y VII, en la Iglesia Latina se tendió a identificar a María Magdalena con la mujer pecadora que, en Galilea, en casa de Simón el fariseo, ungió los pies de Jesús con sus lágrimas (Lc 7,36-50).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por otra parte, algunos Padres y escritores eclesiásticos, armonizando los evangelios, habían identificado ya a esta mujer pecadora con María, la hermana de Lázaro, que, en Betania, unge con un perfume la cabeza de Jesús (Jn 12,1-11; Mateo y Marcos, en el pasaje paralelo no dan el nombre de María, sino que dicen que fue una mujer y que la unción ocurrió en casa de Simón el leproso: Mt 26,6-13 y par.).

Como consecuencia, debido en buena parte a San Gregorio Magno, en Occidente se extendió la idea de que las tres mujeres eran la misma persona. Sin embargo, los datos evangélicos no sugieren que haya que identificar a María Magdalena con María, la que le unge a Jesús en Betania, pues parece que ésta es la hermana de Lázaro (Jn 12,2-3).

Tampoco permiten deducir que sea la misma que la pecadora que según Lc 7,36-49 ungió a Jesús, aunque la identificación es comprensible por el hecho de que San Lucas, inmediatamente después del relato en que Jesús perdona a esta mujer, señala que le asistían algunas mujeres, entre ellas María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios (Lc 8,2). Además, Jesús alaba el amor de la mujer pecadora: “Le son perdonados sus muchos pecados, porque ha amado mucho” (Lc 7,47) y también se descubre un gran amor en el encuentro de María con Jesús después de la resurrección (Jn 20,14-18).

En todo caso, aun cuando se tratara de la misma mujer, su pasado pecador no es un desdoro. Pedro fue infiel a Jesús y Pablo un perseguidor de los cristianos. Su grandeza no está en su impecabilidad sino en su amor.

María Magdalena, la Iglesia primitiva y las sectas gnósticas

Por su papel de relieve en el evangelio fue una figura que recibió especial atención en algunos grupos marginales de la primitiva Iglesia. Son fundamentalmente sectas gnósticas, cuyos escritos recogen revelaciones secretas de Jesús después de la resurrección y recurren a la figura de María para trasmitir sus ideas. Son relatos que no tienen fundamento histórico. Padres de la Iglesia, escritores eclesiásticos y otras obras destacan el papel de María como discípula del Señor y proclamadora del Evangelio.

A partir del siglo X surgieron narraciones ficticias que ensalzaban su persona y que se difundieron sobre todo por Francia. Allí nace la leyenda que no tiene ningún fundamento histórico de que la Magdalena, Lázaro y algunos más, cuando se inició la persecución contra los cristianos, fueron de Jerusalén a Marsella y evangelizaron la Provenza. Conforme a esta leyenda, María murió en Aix-en- Provence o Saint Maximin y sus reliquias fueron llevadas a Vézelay.

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