LOURDES CHALLENGE 

ETAPA 3 - ESTELLA - LEYRE 

leyre2.jpg

Estimado peregrino, estimada peregrina:

¡Sssssshhhh! Hablad bajito, por favor, estamos acercándonos al Monasterio de San Salvador de Leyre. Un lugar maravilloso en el que ciertos monjes decidieron poner su morada ya en el siglo IX. El silencio es el gesto más sagrado para no romper la armonía entre el Creador y sus criaturas. Entremos en esa magia tan especial de la mano de quien es la criatura humana más perfecta, nuestra Madre María.

De todos modos, no os quedéis embobados con el cantar de los pájaros no sea que os pase como a San Virila. Este abad de Leyre, que pedía a Dios una y otra vez comprender el misterio de la eternidad, fue el protagonista de un misterioso hecho que aún se recuerda de generación en generación.

Cierto día, el buen monje llegó a una fuente y se dispuso a descansar. En ese instante el canto de un ruiseñor lo ensimismó y allí quedó Virila escuchándolo. Cuando reaccionó ya era tarde y se dirigió, rápidamente, al monasterio para llegar a las obligaciones del día.

 Cuando llegó a la puerta, el monje portero le impidió el paso puesto que no conocía al que debía ser su abad. Virila tampoco reconoció al monje. Tanto insistió que le dejaron pasar y se fue integrando en la vida monástica sin entender cómo era posible que todos los monjes de Leyre le fueran desconocidos, y los mismos no le reconocieran a él. Pasado el tiempo un monje curioseando en los antiguos libros de historia de la congregación descubrió que hacía más de 300 años había existido un abad llamado Virila que desapareció en el bosque. Hecha la revelación cuando todos estaban reunidos en la sala capitular, se abrió la bóveda de la misma y una voz se dirigió a Virila diciéndole: «si tan pronto te pasaron los trescientos años escuchando el canto de un ruiseñor, imagina cómo pasará el tiempo en compañía del Altísimo». De esta forma Virila comprendió el misterio de la eternidad.

Lo que hoy nos ofrezcan los monjes, el compartir con otros peregrinos, el mosaico bello de la naturaleza, el rezo sereno, los paseos agradables… serán preciosos regalos que, como María, hemos de aprender a guardar en lo profundo del corazón. Pero no para olvidar y pasar página como turistas ávidos del mejor selfie, sino para amasarlo como peregrinos que saben permanecer atentos a lo que Dios les susurra por medios de tales insinuaciones delicadas.

Por cierto, ¡felicidades a las mujeres de nuestra peregrinación que llevan el precioso nombre de Leyre!, uno de los antropónimos más empleados en Navarra para las niñas.

¿Preparados? Pues agradezcamos a los chóferes su tarea que nos han traído hasta aquí… silencio… y EUNTES.

  1. Vídeo: visitamos el Monasterio de Leyre

2. Vídeo: María guardaba todas estas cosas en su corazón

El P. Rafael Gil Vicuña, vamos, Rafa, consiliario de la Hospitalidad de Lourdes de La Rioja, nos ofrece una reflexión muy interesante para profundizar en este versículo que el evangelista Lucas escribe en más de una ocasión.

Todo el mundo sabe que los niños no traen libro de instrucciones debajo del brazo al nacer. Jesús, hijo de Dios, Dios y hombre verdadero, tampoco. Así que María… ¡tenía que estar con los cinco sentidos y el corazón siempre atenta!

3. Propuesta orante

  • Busca un lugar tranquilo y ponemos un apostal o una figura de María delante de nosotros.

  • Empieza con la señal de la cruz u otro gesto que te ayude a tomar consciencia de este ratito de oración.

  • Leemos esta escena del Evangelio de Lucas:

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús cumplió los doce años, subió también con ellos a la fiesta, pues así había de ser. Al terminar los días de la fiesta regresaron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran. Seguros de que estaba con la caravana de vuelta, caminaron todo un día. Después se pusieron a buscarlo entre sus parientes y conocidos. Como no lo encontraran, volvieron a Jerusalén en su búsqueda. Al tercer día lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas. 

Sus padres se emocionaron mucho al verlo; su madre le decía: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo hemos estado muy angustiados mientras te buscábamos”. Él les contestó: “¿Y por qué me buscabais? ¿No sabíais yo debo estar donde mi Padre?” Pero ellos no comprendieron esta respuesta. Jesús entonces regresó con ellos, llegando a Nazaret, donde seguía obedeciéndolos. Su madre, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón. Mientras tanto, Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia, ante Dios y ante los hombres.

3.A. Modalidad Estándar : (los peregrinos de modalidad EXTREME pasan al 3.B.)

  • Reza 10 avemarías, pidiendo a María estar muy atenta a las insinuaciones de Dios para que no estés tú en unas cosas y Jesús en otras. Vamos, para que no se te pierda el Señor. Si quieres, para rezarlas, puedes conectar con la gruta de Lourdes en directo:

  • Puedes terminar con esta canción (“María”):

3.B. Modalidad Extreme o Motivado

PASO 1.

Cierra los ojos e imagina que ayudas a José y a María a buscar a Jesús por todo Jerusalén. Siente lo que María siente, escucha lo que María dice, haz lo que María te pida (quédate en este paso al menos 7 minutos).

PASO 2.

Después de orar, te preguntamos: ¿Fue Jesús el que se perdió? O ¿Fueron los padres de Jesús los que se “despistaron”? ¡Ojo, no te quedes en la literalidad de la escena! Estás antes un texto con una enseñanza religiosa y espiritual, con una intencionalidad teológica.

PASO 3. Oración final   

Madre mía, María. ¡Qué sabia eres!

Mujer atenta, que se da cuenta,

que mira con profundidad las cosas

y las acoge sin juzgar a las primeras de cambio.

 

Mujer que sabes callar cuando hay que callar,

y sabes ofrecer tu palabra con claridad

cuando hay que decirla.

 

Mujer que sabe que la Palabra de Dios

necesita también de la palabra humana.

Mujer que sabe escuchar y escucharse,

Que preña sus gestos y consejos de silencio orante

Y de ternura materna.

 

Madre, María, enséñame a guardar las cosas en el corazón

Para luego aportar con lucidez.

Ojalá aprenda a callar cuando tenga ganas de criticar,

Y hable cuando conjugue el verbo unir, aunar, construir y acrecentar.

 

Madre, María,

ya que guardas tantas cosas y personas en tu corazón,

déjame un rincón sencillito para mí,

porque muy dentro de ti

yo también quiero estar. Amén.

PASO 4. Si quieres terminar con una canción (“Ave María”), esta es preciosa:

4. Vídeo-Testimonio:

Ana Diez del Corral, coordinadora nacional de jóvenes hospitalarios, nos anima a hacer la experiencia que a ella le cambió la vida: servir a personas enfermas en Lourdes.

Además, José Manuel Sebastián, peregrino del año pasado que acompañó a su hermano nos expresa por qué tiene ganas de repetir.

5. La pista de hoy: No tuvo hijos

Con las pistas que te iremos ofreciendo en cada etapa, deberías poder resolver el personaje misterioso de este “Lourdes Challenge”.

6- Rellena UNA SOLA VEZ el formulario para adquirir el billete de autobús hasta

OLORON – SAINTE MARIE.:

Autobus-Naranja-56879.gif
Imagen lourdes redonda2.png

TAREA EXTRA Y OPCIONALES PARA LOS MOTIVADOS:

1. Conocer un poco más el Monasterio de Leyre (9 min)
2. Leyenda cantada del monje Virila (5 min)
3. Lectura: "Retazos de su presencia"

Dice el evangelista Lucas que «María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lc 2, 19). No encuentro mejor invitación que esta para sacar algo en claro de toda la incertidumbre que estamos viviendo.

Romper con la cotidianeidad de la misión (clases, catecismo, visita a los ancianos y enfermos) me ha forzado a detenerme, a rezar más, a pasar más tiempo con mis hermanas y a ingeniar nuevas formas para llegar donde físicamente no puedo. Y, sorprendentemente, en medio de tanta monotonía, el buen Dios está dejando retazos de Su presencia.

Vincent apareció en casa uno de los días en que el toque de queda había sido suspendido por unas horas. Es uno de nuestros amigos de la parroquia, siempre de buen humor, de esas personas que hablan con todo el mundo. Vino como se hacen las visitas en Sri Lanka: con algo de comida para compartir y sin ninguna prisa. Charlamos de nuestras familias, del país, del resto del mundo y de lo mucho que le faltaba la Eucaristía. Me llenó de esperanza escuchar cómo entre los vecinos se han organizado para socorrer a quienes peor lo están pasando.

Divashini y Nidharshan son dos de nuestros alumnos hindúes. De los afortunados cuyos padres tienen un teléfono con acceso a internet. Además de tareas que van y vuelven para ser corregidas, me han regalado pinceladas de cariño y cercanía, preocupados por la situación de mi familia y amigos en España y de mis hermanas en Italia. El corazón de estos chiquillos ya no tiene fronteras.

El último regalo de Dios en estos días extraños huele a oveja y se comporta como un hermano, pese a ser un reverendo padre. El padre Dilan Perera es, como dicen en tamil, el padre pequeño, el asistente del párroco. Joven, ordenado hace cuatro años y cingalés en medio de una comunidad tamil. Ha sido uno de los dos sacerdotes de la diócesis encargado de organizar y distribuir por toda la provincia los alimentos donados por Cáritas y el Obispado. Igual carga y descarga un camión que celebra la Eucaristía con devoción y cariño. Su vocación no es fruto del capricho familiar (en esta zona, aún son los padres los que deciden estudios, pareja y futuro para sus hijos), ni del deseo de subir de escalafón en la sociedad esrilanquesa. Descubrió que Dios le llamaba entre las notas del órgano parroquial, las historias de santos y profetas de la catequesis, y el ejemplo cotidiano de algunos curas que se notaba que amaban de verdad a Jesús y a su pueblo. Y ahora él es uno de ellos.

El sufrimiento y el desasosiego no desaparecen, pero hay rescoldos que mantienen caliente el corazón.

Beatriz Galán Domingo, SMC
Misionera comboniana en Talawakelle, Sri Lanka

(Alfa y Omega, nº 1167)

CONTÁCTANOS EN:

E-mail: juventud@iglesiaenlarioja.org

© 2020 Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño
Pastoral Juvenil de La Rioja