TIERRA SANTA CHALLENGE:

OBJETIVO LLEGAR AL CENACULO EL 30 DE OCTUBRE 

ETAPA 1 - AEROPUERTO BEN GURION - JAFFA (JOPPE)

¡Bienvenido a esta aventura de peregrinar existencial y virtualmente a Tierra Santa!

No va a ser un viaje sencillo porque viajamos hacia el interior en un tiempo de crisis sanitaria y social. No va a ser sencillo porque, además, nos proponemos a viajar a una tierra complicada, tanto en la actualidad como en el siglo I.

Sin embargo, si nos mueve el deseo de hallar en esta experiencia a quien cautivó con su vida, escandalizó con su muerte y liberó con su resurrección… quizás conseguiremos llegar antes del 10 de septiembre al lugar de la última cena para celebrar allí Pentecostés. ¡No hay tiempo que perder!

En esta etapa tenemos cuatro tareas para poder dormir a pierna suelta en el pueblo antiguo de Tel Aviv (capital de Israel), es decir, en Jaffa o Jope. Un libro de la Biblia, los Hechos de los Apóstoles, narra un pasaje muy especial que posibilitó que los discípulos fueran comprendiendo que lo que Jesús trajo no cabía ya en los esquemas de las tradiciones religiosas judías. ¡Vamos a ello!

  1. Vídeo sobre Jaffa:

2. Las comidas de Jesús:

3. Reto de esta etapa: lectura orante de este texto

Lee despacio para no perder el hilo… y piensa qué te quiere decir Dios con estas palabras en este inicio de la peregrinación

Había en Cesarea cierto hombre llamado Cornelio, que era centurión (militar romano de grado medio que tenía a su cargo una centuria = 80 soldados) de la Compañía llamada la Italiana. Era piadoso y temeroso de Dios, junto con toda su casa. Hacía muchas obras de misericordia para el pueblo y oraba a Dios constantemente.

Como a la hora novena del día (tres de la tarde), él vio claramente en visión a un ángel de Dios que entró hacia él y le dijo: –Cornelio. Con los ojos puestos en el ángel y espantado, él dijo: –¿Qué hay, Señor? Y le dijo: –Tus oraciones y tus obras de misericordia han subido como memorial ante la presencia de Dios. Ahora, pues, envía hombres a Jope y haz venir a cierto Simón, que tiene por sobrenombre Pedro. Este se hospeda con un tal Simón, curtidor, quien tiene su casa junto al mar. En cuanto se fue el ángel que hablaba con él, Cornelio llamó a dos de sus criados y a un soldado piadoso de entre sus asistentes, y después de haberles contado todo esto, los envió a Jope.

Al día siguiente, mientras ellos iban viajando por el camino y llegaban cerca de la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, como a la sexta hora. Sintió mucha hambre y deseaba comer; pero mientras preparaban la comida, le sobrevino un éxtasis. Vio el cielo abierto y un objeto que descendía como un gran lienzo, bajado por sus cuatro extremos a la tierra. En el lienzo había toda clase de cuadrúpedos y reptiles de la tierra y aves del cielo. Y le vino una voz: “Levántate, Pedro; mata y come”.

Entonces Pedro dijo: –¡De ninguna manera, Señor! Porque ninguna cosa común o inmunda he comido Jamás. La voz volvió a él por segunda vez: –Lo que Dios ha purificado, no lo tengas tú por común. Esto ocurrió tres veces, y de repente el objeto fue elevado al cielo. Mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí acerca de lo que pudiera ser la visión que había visto, he aquí los hombres enviados por Cornelio, habiendo preguntado por la casa de Simón, llegaron a la puerta.

Entonces llamaron y preguntaron si un Simón que tenía por sobrenombre Pedro se hospedaba allí. Como Pedro seguía meditando en la visión, el Espíritu le dijo: “He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y baja. No dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado”. Entonces Pedro bajó para recibir a los hombres y dijo: –Heme aquí. Yo soy el que buscáis. ¿Cuál es la causa por la que habéis venido?

Ellos dijeron: “Cornelio, un centurión, hombre justo y temeroso de Dios, como bien lo testifica toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones en una revelación por medio de un santo ángel, para hacerte venir a su casa y oír tus palabras”.

Entonces les hizo entrar y los alojó. Al día siguiente, se levantó y fue con ellos. También le acompañaron algunos de los hermanos de Jope.

Al día siguiente, entraron en Cesarea. Cornelio los estaba esperando, habiendo invitado a sus parientes y a sus amigos más íntimos. Cuando Pedro iba a entrar, Cornelio salió para recibirle, se postró a sus pies y le adoró. Pero Pedro le levantó diciendo: “¡Levántate! Yo mismo también soy hombre”. Mientras hablaba con él, entró y halló que muchos se habían reunido. Y les dijo:

“Vosotros sabéis cuán indebido le es a un hombre judío juntarse o acercarse a un extranjero, pero Dios me ha mostrado que a ningún hombre llame común o inmundo. Por esto, al ser llamado, vine sin poner objeciones (…) De veras, me doy cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que toda nación es de su agrado si le respeta y obra con justicia. Dios ha enviado un mensaje a los hijos de Israel, anunciando las buenas nuevas de la paz por medio de Jesucristo. Él es el Señor de todos.

Vosotros sabéis el mensaje que ha sido divulgado por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, y a cómo Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder. El pasó haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Y nosotros somos testigos de todas las cosas que él hizo, tanto en la región de Judea como en Jerusalén. A él le mataron colgándole sobre un madero, pero Dios le resucitó al tercer día e hizo que apareciera, no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había escogido de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos. Él nos ha mandado a predicar al pueblo y a testificar que él es el que Dios ha puesto como Juez de los vivos y de los muertos. Todos los profetas dan testimonio de él, y de que todo aquel que cree en él Recibirá Perdón de pecados por su nombre.

 

Mientras Pedro todavía hablaba estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían la palabra.

Y los creyentes de la circuncisión que habían venido con Pedro quedaron asombrados, porque el don del Espíritu Santo fue derramado también sobre los gentiles; pues les oían hablar en lenguas y glorificar a Dios. Entonces Pedro respondió: “¿Acaso puede alguno negar el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo, igual que nosotros?” Y les mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedaran algunos días.

4. Ejercicio orante extreme (8-10 minutos)

Este punto solo es para la MODALIDAD EXTREME. Si tú eres estándar, puedes pasar al punto 5.
  • Dice el texto que “Dios no hace acepción de personas”.

  • Ponte en presencia de Dios y pídele un corazón amplio y misericordioso.

  • Ve pasando por tu mente y corazón aquellos grupos sociales o personas que más te cuesta acoger y que, en ocasiones, pensarías que Dios no los quiere y los rechaza.

  • Y ve diciendo, poco a poco, con paz y serenidad y hasta donde puedas: “Dios no hace acepción de personas”.

  • Termina dando gracias a Dios por este día en Jaffa.

5. Rellena el formulario final para subirte al autobús hasta la nueva etapa: CESAREA MARÍTIMA - Haz click en el bus

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