TIERRA SANTA CHALLENGE 

ETAPA 18 - BELEN

Estimado peregrino:

En lenguaje taurino sería “Cambio de tercio”. Nos adentramos ya en Judea, aunque Belén se encuentra en la parte palestina separada de Israel por un muro que se ha venido llamando en las noticias el “muro de la vergüenza”. Queda el consuelo que Jesús vino al mundo a estrechar lazos entre los pueblos y acercarnos a su tierra puede llenarnos de ese mismo Espíritu.

Ya os comunicamos que en solo un día resulta prácticamente imposible visitar con detenimiento los lugares de densidad bíblica y espiritual:

  • Basílica de la Natividad

  • Iglesia de Santa Catalina (católica), donde está el niño Jesús de Viena.

  • Grutas de San Jerónimo

  • La gruta de la leche

  • El campo de los pastores

  • Herodion

Así que en el material extra os dejamos algo de información para los más motivados. Por eso, ahora más vale centrarnos en el misterio que aquí se produce: Dios se hace uno como nosotros para que nosotros quedemos divinizados por el amor y vivamos en libertad siendo hijos suyos. Esto que se lee en un par de líneas es absolutamente incomprensible para nuestra mente, de ahí que solo podamos pedir desde el inicio del viaje el don de poder entender esto desde el corazón. Y eso, por mucho esfuerzo que hagamos, es imposible. Es un regalo, una experiencia realmente íntima que solo se puede hacer con una actitud de humildad: agachemos la cabeza, tal y como nos obliga la puerta de Belén. Ojalá este regalo se nos dé según avanzamos esta jornada.

¡Ánimo! Subamos al autobús y EUNTES.

  1. Vídeo. Visita a Belén:

2. Vídeo. El nacimiento de Jesús:

3. Propuesta orante (Estándar 5 minutos; Extreme 20 minutos)

Paso 1. Lee el nacimiento de Jesús según el evangelio de Lucas

Por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Mientras estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el albergue.

Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el ángel del Señor, la gloria del Señor los envolvió en su luz y se llenaron de temor. El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»

Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial que alababa a Dios diciendo:

«Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.» Cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vamos a Belén a ver lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.»

 

Fueron a toda prisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había dicho.

Paso 2.(ESTÁNDAR)

Escucha esta canción mientras sigues meditando aquello que has leído.

Si fueras un pastor, ¿qué le llevarías hoy a Jesús? (no vale algo material).

Paso 2.(EXTREME)

¡Viaje en el tiempo! Cerremos los ojos y deseemos vivir el acontecimiento de aquella noche santa. Te invito a que te sitúes en el papel de uno de estos personajes:

-       Un ángel que anuncia a otros el nacimiento de Jesús.

-       Un pastor que acude al portal porque ha recibido el anuncio de un ángel de Dios y desea ver al niño y llevarle un presente.

-       Una partera/partero que ayuda a la Virgen a dar a luz.

-       Uno de los sabios de Oriente que le adoran.

Mira lo que ocurre, lo que hace la gente, habla con ellos… estate allí como si presente te hallases, que diría Ignacio de Loyola.

Música sugerida

Paso 3. Poema final: "Las pajas del pesebre" (Lope de Vega)

Las pajas del pesebre
niño de Belén
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.
 

Lloráis entre pajas,
del frío que tenéis,
hermoso niño mío,
y del calor también.
 

Dormid, Cordero santo;
mi vida, no lloréis;
que si os escucha el lobo,
vendrá por vos, mi bien.
 

Dormid entre pajas
que, aunque frías las veis,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.
 

Las que para abrigaros
tan blandas hoy se ven,
serán mañana espinas
en corona cruel.
 

Mas no quiero deciros,
aunque vos lo sabéis,
palabras de pesar
en días de placer;
que aunque tan grandes deudas
en pajas las cobréis,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.


Dejad en tierno llanto,
divino Emmanuel;
que perlas entre pajas
se pierden sin por qué.


No piense vuestra Madre
que ya Jerusalén
previene sus dolores
y llora con José;
que aunque pajas no sean
corona para rey,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

4. La pista de hoy: Su nombre contiene 2 o más vocales.

5. Rellena UNA SOLA VEZ el formulario para adquirir el billete de autobús hasta AIN KAREM:

TAREAS EXTRA y OPCIONALES PARA MUY MOTIVADOS

      LECTURA: Belén, basílica de la Natividad

La tumba de Herodes: Herodion (5 min 35s)

      La Gruta de la Leche en Belén (4 min, 11s)

      Reflexión del Papa (homilía de Navidad 2018)

El Romano Pontífice desarrolló su homilía en torno al lugar que vio nacer a Jesús en nuestro mundo, dividiéndola en dos partes: en la primera de ellas habló del significado del nombre Belén, es decir, la “casa del Pan”, mientras que en la segunda habló de Belén como “ciudad de David”.

 

Belén, la “casa del pan”

«En esta ‘casa’ – dijo - el Señor convoca hoy a la humanidad. Él sabe que necesitamos alimentarnos para vivir. Pero sabe también que los alimentos del mundo no sacian el corazón».

Francisco señaló que en la "casa del pan", Dios nace en un pesebre, y esto es como si nos dijera: “Aquí estoy para ustedes, como su alimento”. Jesucristo “no toma, sino que ofrece el alimento”, explicó. No da “algo”, sino que “se da a sí mismo”. Según el Sucesor de Pedro, este lugar es “el punto de inflexión” que cambia “el curso de la historia”.

 

El cuerpecito del Niño de Belén, un modelo de vida nuevo

En Belén Dios se hace pequeño para ser nuestro alimento: “Él sabe que necesitamos alimentarnos todos los días”, dijo el Papa Francisco, precisando que en ello descubrimos que Dios “no es alguien que toma la vida, sino Aquel que da la vida”:

«Al hombre, acostumbrado desde los orígenes a tomar y comer, Jesús le dice: ‘Tomad, comed: esto es mi cuerpo’. El cuerpecito del Niño de Belén propone un modelo de vida nuevo: no devorar y acaparar, sino compartir y dar. Dios se hace pequeño para ser nuestro alimento. Nutriéndonos de él, Pan de Vida, podemos renacer en el amor y romper la espiral de la avidez y la codicia».

 

Amor, caridad y sencillez alimentan la vida

«Desde la ‘casa del pan’, - prosiguió el Papa - Jesús lleva de nuevo al hombre a casa, para que se convierta en un familiar de su Dios y en un hermano de su prójimo. Ante el pesebre, comprendemos que lo que alimenta la vida no son los bienes, sino el amor; no es la voracidad, sino la caridad; no es la abundancia ostentosa, sino la sencillez que se ha de preservar».

 

Del pesebre al cenáculo Dios se dona a nosotros

Como el Señor “sabe que necesitamos alimentarnos todos los días”, se ha ofrecido a nosotros "todos" los días de su vida, "desde el pesebre de Belén al Cenáculo de Jerusalén”:

«Todavía hoy, en el altar, se hace pan partido para nosotros: llama a nuestra puerta para entrar y cenar con nosotros. En Navidad recibimos en la tierra a Jesús, Pan del cielo: es un alimento que no caduca nunca, sino que nos permite saborear ya desde ahora la vida eterna».

 

La vida de Dios corre en las venas de la humanidad

El Santo Padre recordó que en Belén descubrimos que “la vida de Dios corre por las venas de la humanidad” y, “si la acogemos, la historia cambia a partir de cada uno de nosotros”. Esto porque “cuando Jesús cambia el corazón, el centro de la vida ya no es mi 'yo', hambriento y egoísta, sino Él, que nace y vive por amor”.

 

¿Cuál es mi alimento? ¿Necesito tantas cosas?

En este día en que muchos cristianos hacen un “balance” interior del año que está por terminar, el día en que conmemoramos y celebramos el nacimiento de nuestro Salvador, el Romano Pontífice invitó a hacernos algunas preguntas, guiándonos ante la imagen del pesebre, para reflexionar:

«Al estar llamados esta noche a subir a Belén, casa del pan, preguntémonos: ¿Cuál es el alimento de mi vida, del que no puedo prescindir?, ¿es el Señor o es otro?»

«Después, entrando en la gruta, individuando en la tierna pobreza del Niño una nueva fragancia de vida, la de la sencillez, preguntémonos: ¿Necesito verdaderamente tantas cosas, tantas recetas complicadas para vivir? ¿Soy capaz de prescindir de tantos complementos superfluos, para elegir una vida más sencilla? En Belén, junto a Jesús, vemos gente que ha caminado, como María, José y los pastores. Jesús es el Pan del camino».

 

¿Parto mi pan con quien no tiene?

A Jesús, siguió diciendo el Papa, “no le gustan las digestiones pesadas, largas y sedentarias, sino que nos pide levantarnos rápidamente de la mesa para servir, como panes partidos por los demás”.  Por ese motivo preguntó aún:

“En Navidad, ¿parto mi pan con el que no lo tiene?»

 

Belén, la ciudad de David

En la segunda parte de la homilía el Santo Padre se centró en la figura de David, joven pastor elegido por Dios para ser pastor y guía de su pueblo, y recordó que “en Navidad, en la ciudad de David, los que acogen a Jesús son precisamente los pastores”.

 

Nuestro Pastor todo lo vence

Francisco recordó que los pastores en aquella noche “se llenaron de gran temor”, pero allí estaba el ángel, que les dijo «No temáis»:

«Resuena muchas veces en el Evangelio este no temáis: parece el estribillo de Dios que busca al hombre. Porque el hombre, desde los orígenes, también a causa del pecado, tiene miedo de Dios: ‘me dio miedo […] y me escondí’, dice Adán después del pecado. Belén es el remedio al miedo, porque a pesar del ‘no’ del hombre, allí Dios dice siempre ‘sí’: será para siempre Dios con nosotros. Y para que su presencia no inspire miedo, se hace un niño tierno. No temáis: no se lo dice a los santos, sino a los pastores, gente sencilla que en aquel tiempo no se distinguía precisamente por la finura y la devoción. El Hijo de David nace entre pastores para decirnos que nadie estará jamás solo; tenemos un Pastor que vence nuestros miedos y nos ama a todos, sin excepción».

 

Los pastores vigilan la venida del señor y actúan

Haciendo una aproximación entre los pastores y nosotros, es decir, con los pastores del hoy que vamos al encuentro de Jesús, Francisco recordó el modo en que los pastores de entonces van a su encuentro, es decir, para señalarnos cuál debe ser nuestra actitud hoy. Pero el Papa también puso en guardia sobre la inactividad en la que se puede caer si lo esperamos en el sofá:

«Los pastores de Belén nos dicen también cómo ir al encuentro del Señor. Ellos velan por la noche: no duermen, sino que hacen lo que Jesús tantas veces nos pedirá: velar. Permanecen vigilantes, esperan despiertos en la oscuridad, y Dios ‘los envolvió de claridad’. Esto vale también para nosotros. Nuestra vida puede ser una espera, que también en las noches de los problemas se confía al Señor y lo desea; entonces recibirá su luz. Pero también puede ser una pretensión, en la que cuentan solo las propias fuerzas y los propios medios; sin embargo, en este caso el corazón permanece cerrado a la luz de Dios. Al Señor le gusta que lo esperen y no es posible esperarlo en el sofá, durmiendo. De hecho, los pastores se mueven: ‘fueron corriendo’, dice el texto. No se quedan quietos como quien cree que ha llegado a la meta y no necesita nada, sino que van, dejan el rebaño sin custodia, se arriesgan por Dios. Y después de haber visto a Jesús, aunque no eran expertos en el hablar, salen a anunciarlo, tanto que «todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores».

 

Correr el riesgo por Jesús es un acto de amor

«Esperar despiertos, ir, arriesgar, comunicar la belleza: son gestos de amor. El buen Pastor, que en Navidad viene para dar la vida a las ovejas, en Pascua le preguntará a Pedro, y en él a todos nosotros, la cuestión final: ‘¿Me amas?’ (Jn 21,15). De la respuesta dependerá el futuro del rebaño. Esta noche estamos llamados a responder, a decirle también nosotros: ‘Te amo’. La respuesta de cada uno es esencial para todo el rebaño».

Será Navidad cuando podré decirte....

La exhortación final del Papa en esta Navidad 2018 fue de ir hacia Belén como lo hicieron los pastores. Y aunque el camino, “también hoy, es en subida”, se debe “superar la cima del egoísmo”: «Es necesario no resbalar en los barrancos de la mundanidad y del consumismo», dijo.

Y concluyó: «Quiero llegar a Belén, Señor, porque es allí donde me esperas. Y darme cuenta de que tú, recostado en un pesebre, eres el pan de mi vida. Necesito la fragancia tierna de tu amor para ser, yo también, pan partido para el mundo. Tómame sobre tus hombros, buen Pastor: si me amas, yo también podré amar y tomar de la mano a los hermanos. Entonces será Navidad, cuando podré decirte: 'Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo'».

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